En un lejano mar turquesa
los sentidos se alejan,
el viento golpea el rostro...
arena hundida los pies arrastra,
solo una respiración lenta
vive en esta tierra,
la agitación no cubre las olas
pero si acelera las horas,
tiempo de calma
rompe en las rocas negras,
la sal ardiendo en la boca
rememora un sabor viejo,
placer y dolor intenso
de un oasis en mi vida,
tal vez un único dueño.
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